El Castillo de Benidorm se vistió de gala para recibir a Raúl y Merche. Fue una boda civil preciosa, escogieron un lugar con un gran encanto y es que para nosotros Benidorm es muy especial puesto que Amparo, mi mujer es de allí. Y teníamos muchas ganas de que llegara este día y hacer esta boda. Disfrutamos de  las mejores vistas de Benidorm mientras se daban el sí quiero.

Nos levantamos muy temprano, todavía era de noche y de camino a Altea, donde se vestía Raúl, disfrutamos de un precioso amanecer. Y como no, paramos para hacer unas fotos. Estábamos entusiasmados, nos esperaba un fantástico día.

Viendo estas imágenes comprobaréis el gran amor que existe entre Raúl y Merche, las miradas, sonrisas, besos y la enorme complicidad que hay entre ellos.

Estamos encantados de haber podido inmortalizar cada instante con nuestras cámaras.

Ahora os toca disfrutar a vosotros. Esperamos que esta pequeña selección de fotografías os guste.

Próximamente vuestro reportaje postboda en Altea.